Murcia, 5 de mayo de 2026.
La Región de Murcia ha registrado una importante reducción en el número total de reingresos por insuficiencia cardiaca al año. Según los datos analizados, los reingresos por esta causa pasaron de 880 en 2018 a 425 en 2024, lo que supone una disminución del 51,7%.
Además, el porcentaje de pacientes que reingresaron por insuficiencia cardiaca durante el primer año tras el alta descendió del 25,6% en 2018 al 14,0% en 2024. Estos datos reflejan una evolución favorable de los indicadores asistenciales y clínicos relacionados con la insuficiencia cardiaca en la Región de Murcia.
La insuficiencia cardiaca es una enfermedad crónica, compleja y de alta carga asistencial, que afecta principalmente a pacientes de edad avanzada y con múltiples comorbilidades. Las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca se asocian a un elevado riesgo de nuevos ingresos, visitas a urgencias y mortalidad durante los meses posteriores al alta, por lo que la continuidad asistencial y el seguimiento estructurado son elementos clave en su abordaje.
Durante los últimos años, la Región de Murcia ha impulsado diferentes programas asistenciales orientados a mejorar la atención de los pacientes cardiovasculares y crónicos. Entre ellos destacan el programa MAICA-RM, el Programa de Paciente Crónico Complejo y el proyecto CarPriMur.
Aunque los datos disponibles no permiten establecer una relación causal directa entre estos programas y la reducción observada de eventos, su implantación progresiva podría haber contribuido parcialmente a la mejora de los resultados, al favorecer una atención más coordinada, estructurada y centrada en el paciente.
El programa MAICA-RM, iniciado en 2018, está orientado a la mejora de la atención ambulatoria de la insuficiencia cardiaca en la Región de Murcia. Su objetivo es reforzar la coordinación entre Cardiología, Medicina Interna, Atención Primaria, Enfermería, Urgencias y otros profesionales implicados en el proceso asistencial.
Entre sus líneas de trabajo se incluyen la elaboración de una ruta asistencial regional, el seguimiento precoz tras el alta hospitalaria, la creación de vías clínicas de insuficiencia cardiaca, la mejora del diagnóstico, el acceso a NT-proBNP, la interconsulta no presencial, el desarrollo de herramientas de historia clínica electrónica y el impulso del papel de la enfermería en el seguimiento y la educación sanitaria de los pacientes.
El proyecto CarPriMur ha favorecido la colaboración entre Cardiología y Atención Primaria, con especial impacto en la formación, la comunicación entre niveles asistenciales y la interconsulta no presencial. Esta estrategia puede facilitar una detección más precoz de problemas cardiovasculares, una mejor orientación diagnóstica y una respuesta más ágil ante pacientes con sospecha o diagnóstico de insuficiencia cardiaca.
Por su parte, el Programa de Paciente Crónico Complejo contribuye al abordaje integral de pacientes con elevada carga de enfermedad, pluripatología y riesgo de descompensación. Muchos pacientes con insuficiencia cardiaca presentan este perfil clínico, por lo que la coordinación con este programa puede resultar relevante para mejorar el seguimiento, anticipar descompensaciones y reducir la necesidad de atención hospitalaria urgente.
Además de la reducción de reingresos por insuficiencia cardiaca, se observa una mejora en otros indicadores. El evento combinado de muerte y/o reingreso al año descendió del 53% en 2018 al 41% en 2024, mientras que la mortalidad intrahospitalaria o al año pasó del 38% al 33%.
También se registró una reducción del número total de ingresos por insuficiencia cardiaca, que pasó de 2997 ingresos en 2018 a 2812 en 2024, así como de la tasa de ingresos por 10.000 habitantes, que descendió de 207 a 180.
Estas actuaciones se encuentran alineadas con los principios de la Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud, que promueve una atención integral, coordinada, equitativa y eficiente de las enfermedades cardiovasculares.
La evolución observada en la Región de Murcia pone de manifiesto la importancia de seguir desarrollando modelos asistenciales basados en la coordinación entre niveles, la continuidad de cuidados, la participación de enfermería, la formación multidisciplinar y el seguimiento estructurado de los pacientes con insuficiencia cardiaca.